Romper la maldición del petróleo en 2017

Zhu Min, ex vicedirector gerente del FMI
Zhu Min, ex vicedirector gerente del FMI

Una lección clara que han aprendido los países exportadores de petróleo en los últimos años, y especialmente en 2016, es que deberían ajustar sus políticas públicas para promover la innovación y la diversificación de sus economías. El acuerdo de reducción de la producción al que llegaron en noviembre (el primero en ocho años) no cambia esta situación, independientemente del aumento de los precios en el corto plazo.

Es evidente que los ingresos por el petróleo parecen haber elevado mágicamente los PIB de los países exportadores de petróleo en el último cuarto de siglo, especialmente en la región del Golfo. Y en muchos de estos países han aparecido ciudades animadas y cosmopolitas, con espectaculares rascacielos, infraestructura de primera y estándares de vida superiores al promedio.

Pero el mundo de 2017 y más adelante será muy diferente. La presión a la baja en los precios del petróleo refleja no sólo una menor demanda energética global debido a un crecimiento económico más lento, sino que también se debe a los cambios tecnológicos en la producción de los hidrocarburos, el reciente aumento de las fuentes de energía renovables y los compromisos globales de lucha contra el cambio climático, entre ellos el importante acuerdo climático de París de diciembre de 2015.

Como resultado, el único motor del crecimiento de muchos países productores de petróleo (los ingresos por hidrocarburos) avanza a velocidad lenta, y podría seguir a ese ritmo por un largo tiempo y hasta de manera permanente. Sin embargo, como sugiere el límite de producción acordado hace poco, las economías exportadoras del petróleo siguen dependiendo demasiado de ellos.

Cuando en las décadas de los 80 y los 90 los precios del petróleo eran bajos, cayeron los estándares de vida e índices de empleo de los países exportadores de petróleo y sus deudas públicas aumentaron drásticamente. Lo mismo ha ocurrido desde 2014: los países han recurrido a sus reservas financieras y algunos se han visto obligados a reducir el gasto. Esta vez los países exportadores de petróleo han amasado amplias reservas financieras para hacer frente a la baja de los precios del crudo. Sin embargo, siguen bajo la maldición del petróleo.

Un libro publicado hace poco por el Fondo Monetario Internacional, Breaking the Oil Spell: The Gulf Falcons’ Path to Diversification (del cual fui coeditor), arroja importantes luces sobre cómo los gobiernos pueden reorientar las economías de sus países. El libro muestra experiencias de países como Brasil, Corea del Sur, Malasia y Singapur, en donde se ha logrado la diversificación económica.

No son importantes los exportadores de petróleo, pero igualmente ofrecen importantes lecciones. En cada uno de ellos las iniciativas de diversificación económica se han centrado en sectores de alto valor añadido que compiten en los mercados internacionales y, a su vez, generan ganancias de productividad con efectos positivos sobre otros sectores económicos. Por ejemplo, en Malasia la proporción de las exportaciones de productos básicos con respecto a las exportaciones totales bajó de 80 % a cerca de 20 % entre 1980 y 2012, mientras que las exportaciones de productos electrónicos ascendieron desde menos del 10 % a más del 30 %.

De acuerdo con Breaking the Oil Spell, los gobiernos que han diversificado sus economías lo han hecho con políticas que mejoran “el acceso a los servicios financieros y de apoyo a las empresas a través de fondos de capital de riesgo, bancos de desarrollo y agencias de promoción de las exportaciones, así como la creación de zonas económicas especiales, centros de investigación y desarrollo e incubadoras de startups”.

Por ejemplo, Singapur ha creado parques de manufactura, ciencias y alta tecnología para promover la investigación y el desarrollo y el surgimiento de núcleos industriales, y Brasil ha dado pasos importantes, con el apoyo del Banco de Desarrollo del Brasil, en la consolidación de sus industrias farmacéutica, azucarera y de software. Por su parte, Malasia ha apoyado a las industrias que cultivan, producen y exportan sus recursos naturales, como el aceite de palma y el caucho, al tiempo que también ha incursionado en el mercado de los productos electrónicos.

En todos los países que han logrado diversificar sus economías, el Estado jugó un papel clave al promover la innovación e integrar los sectores público y privado para sustentar a empresas orientadas a las exportaciones y el desarrollo del capital humano.

Los gobiernos de los países exportadores de petróleo también deben tomar la iniciativa y crear incentivos para que las personas desarrollen habilidades necesarias en el sector privado, especialmente en sectores exportadores con alto valor añadido. Deberían mejorar la gobernanza, la transparencia, la competencia y, especialmente, la educación, implementando programas de desarrollo social y manteniendo a raya los niveles de empleo y salarios del sector público, a fin de evitar excluir a las empresas privadas del mercado laboral. Y, por supuesto, siempre deberían tomar estas medidas teniendo en cuenta la estabilidad macroeconómica y financiera.

La perspectiva de que los precios del petróleo se mantengan bajos debería ser una llamada de atención para estos países exportadores, cuyos gobiernos harían bien en dar la máxima prioridad a la diversificación de sus economías. Algunos ya lo han hecho: hace poco Arabia Saudita lanzó su plan Visión 2030, que establece un proyecto para transformar la economía al reducir su dependencia del petróleo, aumentar el papel del sector privado y crear más empleos para los ciudadanos sauditas.

Visión 2030 es un buen primer paso, pero para hacer que estas metas sean realidad se necesitarán políticas e intervenciones públicas cuidadosamente priorizadas y secuenciadas en los próximos meses y años. Esto no sólo es así para Arabia Saudita, sino para todos los países exportadores de petróleo, y la llegada del nuevo año es una buena oportunidad para romper la “maldición” que por largo tiempo ha significado el petróleo para sus economías.

Tomado de "El Espectador"
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Publicado por

Luis Castellanos

Luego de unos años en Maracaibo, de regreso en Caracas. Docente Universitario y Bloguero. Orgulloso padre de dos hijos. luiscastellanos @ yahoo.com | @lrcastellanos

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